jueves, 23 de abril de 2015

Una pared de pizarra en el salón

Una decoración que cambia todo el año...



De un pared de papel pintado verde con flores... a todo. A todo lo que se nos ocurra. Si no puedes decidirte y te gusta cambiar a menudo, es un buena opción. Puede ser que el negro sea un color en el que uno no piensa en principio para un salón, pero la pintura de pizarra la hay en todos los colores, eso sí, donde más destaca la tiza es el negro.

Lo que usé fue un pintura de pizarra del Bricor, pensando que si no me convencía era fácil volver a pintar o cambiar de color. También compré tiza líquida en la Superpapelería en dos grosores. No se emborrona, no se va y no mancha con polvillo. Eso sí, se supone que sale con un paño mojado cuando quieres dibujar otra cosa, y a mi me quedó marca. Para esta temporada hemos escogido unos árboles. Si te parece que queda serio se pueden añadir hojas o frutos ¡¡¡¡Viva la primavera!!!!!

He aquí el proceso: La pintura de pizarra es muuuuy cubriente, no necesita ninguna técnica especial. Se escoge el diseño que se quiere pintar y se pinta...uuuuuhhh que complicado.





OPCIÓN:  Si no se te da bien dibujar, puede proyectar sobre la pared algún dibujo y pasar la tiza por encima. También puedes optar por escribir algún mensaje, puedes dejar dibujar a tus hijos o pedirle a algún amigo que lo haga. Puedes hacer desde asteriscos a rayas, cruces, círculos de colores, flores... no tiene que ser un dibujo complicado.



Puedes continuar el dibujo por los lados.



Y listo...cuando nos cansemos de los arbolitos pondremos otra cosa!